Un propietario que decide poner su vivienda en alquiler suele hacerlo porque, en ese momento, no necesita utilizarla. Sin embargo, no es infrecuente que, debido al transcurso del tiempo, las circunstancias cambien y sí pase a necesitar la vivienda, bien para sí mismo, bien para un familiar.
Podría ocurrir, por ejemplo, que tuviera la segunda vivienda en un territorio distinto al de su vivienda habitual, pero, por motivos de trabajo, ahora tuviera que trasladarse a dicha zona. Otro supuesto con relativa frecuencia es el de aquel que tiene una vivienda alquilada y, a pesar de que su situación no cambia de ninguna forma, su hijo decide ir a estudiar al lugar donde se encuentra la vivienda alquilada. En este sentido, son muchos los supuestos que pueden dar lugar a que…