La ciencia opina que es bueno entrenar en verano. Varios estudios demuestran que, además de mantenernos en buen forma, nos hace más resistentes al calor, nos ayuda a dormir bien, mejora la neuroplasticidad del cerebro y ayuda a controlar, aún más que en otra estación, el peso.
Además de recomendar que no se realice nunca en las horas de máximo calor, hemos seleccionado algunas actividades fáciles, divertidas, pero no por ello menos efectivas.
• Senderismo terapéutico. Caminar por el bosque, sin hablar, siendo consciente del propio cuerpo y de la naturaleza, mejora la presión arterial y el estado de ánimo, según la American Psychological Association. Además, al ser un terreno irregular, incrementa el esfuerzo del paseo ayudando a mantenernos en forma.
• Plogging. Esta práctica sueca que propone recoger…