Hace apenas 11 años, el artista holandés Daan Roosegaarde, en compañía de un equipo de diseñadores e ingenieros, fundó un taller para desarrollar proyectos que combinaran tecnología y arte en entornos urbanos. Rápidamente, el ingenio y creatividad, pero sobre todo los resultados de su trabajo, llevarían al estudio a posicionarse en el escenario de la innovación a escala mundial.
Inspirado en la naturaleza –particularmente en la bioluminiscencia presente en hongos, insectos, medusas y otros seres vivos–, fascinado por la tecnología y con un gran sentido de responsabilidad social, Daan decidió crear un espacio en el que se desarrollaran proyectos que no solo dieran respuesta a problemas comunes, como la falta de iluminación en senderos públicos, sino que además generaran paisajes multicolor con rasgos futuristas gracias a la implementación tecnológica con…
