El plástico ha sido, sin duda, uno de los materiales más revolucionarios de la historia moderna. Ligero, resistente, versátil… y, por desgracia, también un problema enorme cuando se convierte en residuo. Su presencia en mares, suelos y hasta en el aire nos ha llevado a repensar cómo lo usamos y, sobre todo, qué hacemos con él cuando ya no lo necesitamos. Y aquí es donde el diseño entra en escena.
Desde hace unos años, diseñadores, arquitectos y marcas están explorando el potencial del plástico reciclado como materia prima. No se trata solo de hacer objetos con botellas usadas, sino de elevar el material a una categoría que hasta hace poco parecía impensable. Muebles, revestimientos, pavimentos, iluminación… Lo que antes era un desecho hoy se transforma en piezas de gran valor…
