Su original y novedosa carta recorre la historia de cuatro elementos, como fuego, agua, vapor y hielo, indispensables para preservar la vida y las tradiciones. Al continuar con las costumbres japonesas, el lugar simula una antigua fábrica de sake, un perfecto izakaya. En él se ofrecen sushi, noodles, makis, nigiris y el aromático gusto del robatayaki, el cual consta de platillos nipones únicos a las brasas.
Su cocina se encuentra a la vista de los comensales, en la que los chefs muestran su más grande talento en la técnica del robatayaki para potencializar el sabor de las carnes Wagyu, pescados, mariscos, ramen, sashimis y futomakis, entre muchos otros, que están en el menú. Gracias a este conjunto, a las elegantes maderas y a la piel del mobiliario, así como a…