Alistándonos para salir de viaje, todos hemos llenado una maleta con jeans, bermudas, lentes de sol, alpargatas, traje de baño, ropa interior, bloqueador solar, gorra y prendas de noche.
Por su parte, para realizar un viaje “al infinito y más allá” –como decía Buzz Lightyear–, un astronauta empaca, además de sus artículos de higiene personal, dos trajes espaciales isotérmicos de 150 kg de peso, con 11 capas de materiales y un costo de dos millones de dólares cada uno; dos cascos globulares que generan temperatura y presión similares a las de la Tierra, un monitor informativo portátil, un pescante robótico capaz de desplazar objetos de hasta 100 toneladas; un espectrómetro supersónico –el detector de fugas de sustancias más pequeño y poderoso del mundo, cuyo desarrollo costó 1,100 millones de dólares–y…
