Entre los efectos devastadores de la DANA, que ya eran suficientemente devastadores por sí solos, están una serie de debates en la opinión pública tabernaria que son, por sus dimensiones, los perfectos huesos que roer. Hay un debate mollar, que está en lo político y en sus responsabilidades, en las causas de la desgracia, más allá del fenómeno impredecible, y en las lecciones que pueden extraerse. Ese debate ya está transido de política, lo estuvo desde el minuto uno, y poco sacaremos en claro.
Los otros debates, los llamaremos paralelos o coyunturales, son aún más enconados: surgen y se viralizan y, puesto que son menores o más alejados de la tragedia en sí, congregan a más gente. Además, son debates agradecidos porque siempre están ahí, latentes, y pueden resurgir en…