La satisfacción de los clientes ha alcanzado cotas muy elevadas HAY quien podría calificarlo como travesía del desierto. Quizás como la tormenta perfecta. E incluso, los más agoreros, como una bajada a los infiernos. Lo cierto es que, metáforas aparte, desde que la entidad fue rescatada por el Gobierno, con 18.000 millones de euros, ha navegado por aguas difíciles. Pero ha sabido llegar a buen puerto. “De los últimos cinco años, el más complejo fue 2013, con un durísimo plan de reestructuración”, afirma José Ignacio Goirigolzarri, su presidente. No tenían otra salida: la Unión Europea (UE) les obligó a ello.
Un rumbo que se orientó a aguas más tranquilas, ya en 2016, con un nuevo posicionamiento cuya pretensión era la de ser un banco más cercano, sencillo y transparente. De…
