Cuando una empresa cierra, cambia de ubicación o necesita modernizarse, surgen algunas preguntas: ¿qué hacemos con el material de trabajo antiguo, o dónde obtenemos el nuevo? Hasta hace unos años, la forma de desprenderse de él estaba clara: iría al chatarrero o sería reciclado. A la hora de adquirirlo, tampoco había dudas: tenía que ser nuevo. Sin embargo, la crisis ha cambiado esta filosofía. Los que venden han visto un modo más lucrativo de desprenderse de él, y los que compran, una forma de obtener medios de producción más baratos y de buena calidad.
Bienvenidos a la nueva era de las subastas industriales. Mobiliario de la oficina, flotas de coches, maquinaria, líneas de producción, fábricas, barcos, plantas solares, fincas rústicas… Cualquier objeto es susceptible de ser vendido en esta nueva…