La economía mundial progresa, aunque de manera frágil, según el último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI). Y eso tendrá efectos perjudiciales para el tejido social y político de muchos países. “La persistencia de un crecimiento lento deja secuelas que, de por sí, reducen el producto potencial y, por ende, la demanda y la inversión”, apunta Maurice Obstfeld, consejero Económico y director del Departamento de Estudios del FMI. Pero si, según sus predicciones, los países avanzados progresarán del orden del 2% en 2016, los mercados emergentes y las economías en desarrollo seguirán dando cuenta de la mayor parte del crecimiento mundial, aunque será inferior al cosechado durante las dos últimas décadas: un 4,1% este año, y un 4,6% en 2017.
Eso sí, habrá luces y sombras. Por empezar por estas…