Su padre, llamado Alfred, era un marino que visitaba poco el hogar, hasta que desapareció sin volver a aparecer por su casa. Luego fue su madre, Julia Stanley, la que desapareció, dejando el niño al cuidado de una hermana suya llamada Mary.
Fue ella quien enseñó a John los primeros acordes en un viejo banjo del abuelo de éste. Liverpool era entonces una ciudad portuaria que se hallaba en plena decadencia. Con una población heterogénea, la vida allí no deparaba grandes alegrías. Sin embargo, el constante trajín originado por el tráfico marítimo también tenía sus ventajas: en el equipaje de los marinos procedentes del otro lado del océano llegaban abundantes discos de country y rhythm and blues, que se incorporaban inmediatamente a la innata afición de los liverpoolianos por la…
