En el mundo del entrenamiento deportivo, y no solo del mountain bike, sino de cualquier disciplina e incluso del deporte orientado únicamente a la salud, tenemos un grave problema. Es muy difícil, por no decir imposible, saber con precisión y fiabilidad qué es lo mejor en cada momento y para cada atleta. Sí, por mucho que investiguemos, experimentemos y observemos, los elementos a controlar son tantos y tan variados que nunca puedes estar seguro de que lo que realmente ha funcionado es el entrenamiento, la alimentación, el descanso, los genes... o la presión del aire. O si lo que funciona en un caso servirá en los demás. Esta dificultad a la hora de tener un entorno controlado para valorar con rigor los efectos reales de diferentes métodos, sistemas, estrategias…