BATALLITAS
El término “batallitas” seguramente procede de las que contaba el abuelo Cebolleta (“al mando de mis tres mil cipayos…”). Quienes, como yo, las leyeron en su día son, digamos, provectos, añosos. Vamos, carcamales. Desde no mucho después de leer al abuelo cebolleta empecé a trabajar en esto. Como a cualquiera que haya dedicado largo tiempo al mismo oficio, me han pasado muchas cosas que normalmente se cuentan en un bar o entre amigos. Como estamos entre amigos, alguna les cuento.
Tan atrás empecé que, en su día, medíamos las prestaciones en un carretera abierta. Prácticamente desierta y, además, a una avanzada hora de la noche para que la posibilidad de encontrarnos con alguien fuera aún menor. Empezábamos, acabábamos y montábamos el aparato para las mediciones, que entonces era muy…
