Una de las cosas que seguramente no hemos sabido transmitir desde las revistas de coches es el concepto de “prueba”. En sentido amplio, probar un coche es darse una vuelta con él, pero lo que se considera “prueba”, aquí y en otros medios, no es eso. La prueba en sentido estricto, en el ámbito de la prensa del motor seria (hay de todo), requiere seis elementos: información, mediciones, sensaciones, método, referencias y criterio.
Información. Conviene tener una cierta idea de cómo es el coche que se va a probar. Aunque solo sea para no quedar como un compañero que, en la presentación del primer NSX, le dijo a un ingeniero de Honda “No sé cómo lo habéis hecho, pero no se nota nada el turbo”. El método era drástico: no…
