eo en un artículo de opinión que Netflix (y aparece por ahí Tesla, también) no es una empresa tecnológica, no deja de ser una cadena de televisión. Eso sí, con pago de una suscripción. Esa es la clave. Tesla no deja de ser un fabricante de coches. Con una experiencia impactante, fácil, como Netflix, muy diferente a la que obtienen los usuarios del coche “viejo”, el convencional. La ejecución de sus coches es mejorable -muy mejorable si se tiene en cuenta el precio-, su pantalla obnubila a sus clientes. Ha hecho desaparecer los concesionarios y cuando todo es fluido, cuando todo se hace por software, no hace falta un interlocutor con el cliente. Un Tesla sigue siendo un coche, si tiene problemas, necesita de alguien que lo atienda. Los fabricantes…
