Dos son las cuestiones fundamentales que, sin duda alguna interesarán de modo primordial al lector en relación con el BMW Sport Evolution de base M3: motor y comportamiento rutero. Tanto más cuanto que la base, el propio M3, es un coche ya suficientemente conocido, del que hemos hablado en repetidas ocasiones y que es relativamente frecuente encontrar por la calle desde hace cuatro años.
Efectivamente, en otros terrenos, como el de la transmisión o la carrocería, pocas o ninguna novedad hay para destacar. El cambio sigue siendo el mismo de siempre, el de parrilla denominada «sport», con la 1ª hacia atrás, y las otras cuatro marchas formando la clásica H, sólo que con la salvedad de que la palanca se sitúa, al estar libre en punto muerto, entre 2ª y…