DALE, DALE, DALE. No, no. Frena, frena. No tanto. Acelera más. Vas por debajo… Ahora por encima. Bien, así. Pero ojo, que tenemos un cruce a 500 metros y vas a tener que frenar. Mejor písale un poco. Espera, que no sé si es el camino bueno. Ah, sí lo es, sigue, sigue. Pero frena, que vas rápido.
Y todo para mantener una velocidad media que rara vez se acercaba a los 30 km/h. No sé si esta parrafada que acabas de leer fue exactamente así, pero algo muy parecido era lo que podía escuchar en el coche que mi colega de profesión, Instagramer de pro y no por ello menos agradable y divertido compañero Héctor Ares y yo compartíamos el domingo 22 de octubre durante 350 km. Era la…