CON LA PRODUCCIÓN LIMITADA A 500 UNIDADES cada año, Volvo ubica su Polestar 1 en un nicho propio, en el que ni siquiera están los Ferrari o Lamborghini de turno, que, comparados, son coches que se producen en masa. Pero, a pesar de su rendimiento, el Polestar está en otra liga, porque es un Gran Turismo. Un segmento, de nuevo, al que la mayoría de los fabricantes han renunciado.
El Polestar 1 es un coche discreto, nunca estridente. Pero diseñado con muchos bonitos detalles: la refinada parrilla, o los prominentes pasos de rueda, por ejemplo. O el gran techo de cristal, que refleja una estrella polar por la noche, o los espejos retrovisores sin marco. De hecho, el Polestar 1, con sus llamativas proporciones, parece un prototipo que hubiera llegado…