LA SABIDURÍA POPULAR DICE: "EL QUE ALGO QUIERE, algo le cuesta". Pero en el caso de los coches es al revés. Menos, es más caro, si hablamos de CO2. Para reducir las emisiones, son necesarios elevados costes en complejas tecnologías. Kia lo demuestra con su Sportage, cuya variante diésel CRDi de 185 CV, hasta 2018, consumía casi ocho litros cada 100 kilómetros; pero ahora esta versión, gracias a su batería de iones de litio, a un pequeño motor eléctrico de 48 voltios y a la aplicación de inteligentes soluciones en su conducción; ha conseguido reducir considerablemente esta cifra. O dicho de otra forma: hay que pagar unos 2.290 euros extra para lograr gastar 2,2 l/100 km menos que el modelo anterior, es decir, 6,8 l/100 km, frente a los 8,0…