Tenga siempre a mano papel y bolígrafo en su mesita de noche.
Antes de dormirse, repítase varias veces: “Cuando despierte, recordaré mis sueños”.
Al despertar, quédese tumbado tranquilamente un rato, y deje que la mente vague libremente; concéntrese en atrapar todos los detalles del sueño. La mayoría de los sueños se olvidan a los 10 minutos, así que, en cuanto las primeras imágenes surjan en su mente, comience a escribir tal como salga.
La información auditiva es lo primero que se esfumará, escriba nombres de países, personas, calles o cosas.
Relea lo que ha escrito y pregúntese: ¿había alguien más en el sueño?, ¿estaba lejos?, ¿percibí otros sonidos u olores?, ¿cómo era el paisaje?, etcétera. Lo ayudará a recordar más detalles.
Contarle el sueño a alguien también lo ayudará.…