Ese reto, el de abrazar la madurez de la vida con nuestro cerebro en la mejor forma posible, no es algo que pueda esperar a que cumplamos 60 años para comenzar a llevarlo a cabo. Obviamente, como casi todo en cuestiones de salud, hasta que los problemas no irrumpen no solemos ser conscientes de ellos y tomar medidas, que, aunque siempre sean positivas, pocas veces tendrán el efecto que la prevención alcanza en casos como el que nos ocupa. No en vano, documentos como el Plan Integral de Alzheimer y otras Demencias (2019-2023) del Gobierno de España, señalan como claves la prevención primaria y «el control de los factores de riesgo y la potenciación de los factores protectores», sin olvidar, claro está, la llamada prevención secundaria, dirigida a quienes ya…