En su infierno, Dante ubica el limbo en el primer círculo, si bien este sería muy distinto a los demás, puesto que carecería de las espantosas escenas violentas de los círculos siguientes. Aquí es donde reside el guía del más allá de Dante, Virgilio, en un maravilloso castillo rodeado por siete altas murallas y un foso y con vistas a una verde pradera de hierba fresca que comparte con otros personajes precristianos de la Antigüedad que habían sido justos, como Héctor, Julio César, Virgilio, Electra y Orfeo, así como los musulmanes Saladino y Averroes. El limbo de Dante es una llanura sombría y frondosa, un lugar «oscuro, profundo y nebuloso», con un valle plagado de lo que, en un primer momento, piensa que son gritos de angustia, pero que posteriormente…
