Fue una buena noticia para todos los que, como yo, éramos de provincias. Hasta que llegó AÑO/CERO, solo teníamos dos plataformas para dar a conocer nuestros trabajos: Más Allá, desde 1989 y Karma7 –con sus idas y venidas–desde 1972. Hubo más, pero fueron efímeras.
Por supuesto, también teníamos los fanzines. Humildes publicaciones austeras fotocopiadas en blanco y negro, como La Última Hora, de Iker Jiménez y Lorenzo Fernández; El Colegio Invisible, de Josep Guijarro y Javier Sierra, o Desclasificado, de Bruno Cardeñosa y Javier García Blanco, entre otros. Todos ellos vinculados antes o después a AÑO/CERO. Pero para los de provincias, ver nuestros trabajos a todo color, en glamuroso papel couché, era un lujo añadido. Mi propio fanzine, El Ojo Crítico, nació casi a la vez, en 1992. Y es…
