Estas alergias primaverales o estacionales se manifiestan produciendo ojos llorosos, estornudos, picores e incluso crisis asmáticas, en el caso de quienes son más sensibles a los alérgenos del ambiente.
El pelo de los animales, los ácaros, el moho y ciertos alimentos pueden generar una reacción excesiva de nuestro sistema inmunitario en cualquier momento del año, pero es ahora, en esta estación, cuando la concentración de polen de plantas comienza a ser más elevada.
Por eso se utilizan los calificativos de estacional o primaveral.
Entre los meses de abril y junio, según nuestra ubicación geográfica, las personas sensibles o atópicas sufrirán un aumento de la producción de inmunoglobulina E, o “IgE”.
Será la respuesta de su sistema inmunitario ante el contacto íntimo con el polen de abedules, álamos, cipreses, pinos, robles,…