Con las ventas de eléctricos estancadas, el panorama automovilístico europeo se antoja, como mínimo, incierto. Muchos fabricantes están optando por recular de un propósito al que, por otra parte, las obligaba la Unión Europea, visto que la gente, como en España, sigue atrapada en el ovillo que implican precios elevados, autonomías justas en la mayoría de casos y, sobre todo, una red de recarga insuficiente no para el exiguo parque rodante de vehículos así, sino en el medio y largo plazo si no carecemos de punto a domicilio o hacemos trayectos ciudadanos, sin más. Así que las marcas se reorientan a otra electrificación, digamos, light, la de sistemas híbridos y, más aún, híbridos ligeros. Es más, en nuestro país unos y otros son garantes, al menos de momento, del favorable…
