Muchos de nosotros nunca hemos empezadoa vivir,Solo ha sido cuestión de engañar a otros, mentiry resistir.Nuestra libertad es onírica, cómo si se tratasede una alucinación;muchas veces solo llega en los sueños, comoproducto de la imaginación…Los otros, los “normales”, los opresores,que de nuestros destinos han sido amos, dueñosy señores.
Desde las más altas tribunas, desde las víscerasdel poder,se nos ha ofendido, vilipendiado, silenciado,desaparecido… asesinado.De malos ejemplos, escandalosos, pervertidos yenfermos siempre se nos ha tildado,Nos prohíben expresarnos, manifestarnos,desarrollarnos y nuestros derechos y amores,libremente vivir no podemos, como lo que somos,humanos, individuos, ¡personas!
En ocasiones, como refiere la “sabiduría popular” a punta de gritos y sombrerazos,en una especie de determinismo histórico grita:“Lo que no has de querer, en tu casa lo has detener”,cual si fuese un maleficio, sacrilegio o deshonor…
Solo deseamos mostrarnos,…