n adicto a los coches, así defini- U mos a Richard, no hay otra forma de hacerlo, más cuando platicas con él y te comenta: “Siempre trabajé para comprarme autos, todo lo que ganaba lo destinaba para ello, en mi cabeza no existía otra cosa”, resalta entusiasmado.
Su afición por los vehículos la hereda de su padre, quien también se dedicaba a reparar automóviles y exhibirlos, claro, a menor escala que él, pero con la misma pasión desenfrenada.
Por un momento cavila y dice: “Desde que tengo uso de memoria siempre me fascinaron los motores y autos” -¿Suponemos que aprendiste a manejar a temprana edad?- Sí, como a los 10 u 11 años, no recuerdo en cuál vehículo pues mi padre tenía varios, pero lo que sí tengo presente es…
