Hace casi 10 años, Lucila Mariscal vivió una de las penas más grandes que puede enfrentar una madre, la desaparición de su hijo, Andrey Alexis Hernández, quien trabajaba como director de la policía del municipio de Linares, Nuevo León, y del que hasta el día de hoy no se sabe nada. Lucila no sólo tuvo que ser fuerte por ella, sino por sus nietos, a quienes sacó adelante, y desde la partida de su hijo, Lucila y ellos se han vuelto inseparables, sobre todo con el mayor, Andrei, al que incluso nos presentó.
“Lo quiero muchísimo, siempre está al pendiente de mí y aun que ha sufrido mucho, él es quien me da ánimos”, agregó -Señora Lucila, había dicho que ya se retiraba, pero sigue activa...
“Es que no me dejan, los productores siguen llamándome, quieren que me muera…
