FREUD INCLUYE los zapatos entre los objetos hacia los que se enfoca la libido humana, en lo que él llamaba “parafilias” (excitación sexual hacia un “objeto de culto”). La antaño caballeresca frase: “A sus pies, señorita”, disfrazaba la permisividad del “brujuleo”, como se nombraba hace siglos al acto de echar un fugaz vistazo al “huesito” (como decía el poeta López Velarde) del tobillo y, de pasada, al calzado de la dama.
BESAR EL SUELO QUE SE PISA
Hace, como mínimo, 15,000 años, pintores rupestres prehistóricos ya plasmaban en las paredes de las cavernas imágenes humanos con pieles que envolvían sus pies a manera de botines. En Egipto, hará unos 5,000 años o más, se crearon las sandalias con paja y hojas de palmera. Pero fue un poco más hacia el…
