Para celebrar los cuatrocientos años de Molière, o sea, de Jean-Baptiste Poquelin (pues con este nombre nació, en París, el 15 de enero de 1622, ciudad en la que murió en 1673), nada mejor que cono cer o volver a sus textos. Y es que hace unos meses, la editorial Cátedra ofrecía la gran biografía Molière, de Georges Forestier, que trataba de presentar al Molière que conocieron sus contemporáneos más allá del mito edificado sobre diversas leyendas (maridoP celoso y malhumorado, soñador y melancólico, actor dotado solo para la comedia, enfermo crónico), que todavía hoy componen su retrato. No en vano, para poder conocer la figura del hombre, el actor itinerante, el audaz director de teatro, el creador ingenioso, hace falta bucear en testimonios desconocidos, documentos olvidados que ayuden…
