Hay un Kiko antes del pasado 19 de enero y otro bien distinto, después. El primero trabajaba a destajo y se divertía sin pedir permiso y el de ahora ya no alterna por las noches, ni ve series. Ha cambiado su ocio por biberones, carantoñas, cunitas, osos de peluche, paseos, chupetes y otras preocupaciones. Dos niñas de seis meses tienen la bendita culpa de esta metamorfosis: sus hijas Abril y Jimena. Por ellas, el colaborador de Sálvame que suelta bombas como melones, es un hombre, y padre, nuevo.
La aventura de Kiko Hernández, que el próximo día 26 cumple 41 años, empezó cuando supo que por fin iba a ser padre por gestación subrogada. Sus mellizas deberían haber nacido en marzo, en San Diego (Califonia), pero se adelantaron dos meses…
