Jorge Javier tenía más ganas de que el israelí llegara a plató que Hacienda la época de renta. “Estoy muy nervioso, Eliad, estoy muy nervioso”, decía una y otra vez el presentador. El morenazo, que tuvo que abandonar el concurso porque tienen que operarle del brazo, encajó con humor el comportamiento de un Jorge Javier que no esperó ni media para tirarle la caña: “¿Has llorado, Eliad? ¿Y por qué no me has llamado?” La temperatura siguió subiendo...
Eliad picó el anzuelo
El israelí, viendo el percal, le siguió el rollo. “Tengo pena porque en la isla iba sin camiseta.” Y Jorge, más contento que unas castañuelas, le dijo: “Ven, que yo te la quito.” Eliad se la regaló y el presentador, a punto de convulsionar al grito de “¡Uff,…