El cambio de uso, siempre desde el máximo respeto al patrimonio existente, se realiza de forma potente y reconocible, mediante la incorporación de elementos arquitectónicos y de mobiliario contemporáneos, claramente diferenciables de la arquitectura del siglo XIX.
La edificación final resulta de la suma de dos palacetes que se unen mediante una galería de conexión, con unas características tipológicas y compositivas de especial significación arquitectónica, histórica y cultural, lo que conlleva la protección y preservación de sus elementos y cualidades fundamentales.
La actuación renueva los espacios estructurantes de la edificación original mediante una serie de intervenciones de acupuntura arquitectónica. Así, los espacios nobles, como las capillas, salones y patios, a partir de acciones puntuales, se actualizan manteniendo su esencia y dotando al conjunto de una imagen de continuidad. Cada una…