En su larga trayectoria, el cine de indocumentados (ficción o documental) ha adquirido estatus de género con mejor o peor calidad, vigente y doloroso en la conciencia de cualquier mexicano.
El género se extiende a Centroamérica, camina continuamente sobre la cuerda floja entre sentimentalismo y tremendismo, con temas como injusticia, desesperación, abuso, vergüenza, aventuras y hasta picaresca. Los bastardos (Amat Escalante, 2008), Norteado (Rigoberto Pérez-Cano, 2010), La jaula de oro (Diego Quemada-Diez, 2013), Llévate mis amores (González-Cato, 2014), y la elegante Ya no estoy aquí (Fernando Frías, 2019) son algunos de los títulos ineludibles.
A la lista se agrega Los lobos (México, 2019), Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín (Proceso, reportaje de Columba Vertiz), dirigida por Samuel Kishi y basada en una anécdota de índole autobiográfico: Lucia…