Con el título El padre (The Father; Francia-Reino Unido, 2020), sellado con el actor serio Anthony Hopkins, cargado del Oscar a la mejor actuación, y que la cinta de Florian Zeller es la adaptación de su propia obra de teatro, podría esperarse un producto sólido y pesado, con un tratamiento o muy severo o muy sentimental, sobre todo si se tiene en cuenta que el tema es el deterioro mental de un octogenario.
Nada de sentimentalismo en este caso ni de prédica moralista en pro del apoyo a la tercera edad, pues a diferencia de otras películas donde el drama se muestra objetivamente, desde la perspectiva del cónyugue o de la familia, Zeller confunde, a propósito, el punto de vista; el primero que se descontrola es el espectador, quien, desprovisto…