El 15 de septiembre de 1971, en el cincuentenario del muralismo mexicano, el presidente Luis Echeverría, acompañado de un enorme séquito de funcionarios –como acostumbraba– y presente el cuerpo diplomático acreditado, unas dos mil personas, inauguró el Polyforum Cultural Siqueiros al lado del artista y del dueño impulsor de la obra, Manuel Suárez.
A lo largo de cuatro horas, Echeverría recorrió el recinto y, en la insólita polémica con los medios de información, se enfrascó en términos estéticos, políticos y filosóficos sobre la obra de Siqueiros, al cual acudió dos veces en su ayuda para que la explicara por sí mismo.
El reportero de Excélsior, Eduardo Deschamps, le replicó, y el presidente dijo:
“Estoy, en realidad, precisando la trascendencia que creo tiene como obra integral, plástica, musical, literaria, por todo…