En 2018 el PRD perdió todo: votos, militantes y representación política. Hoy sólo arrastra una deuda superior a 390 millones de pesos.
Ángel Ávila, secretario general perredista, comenta que el partido atraviesa por su segunda crisis más importante en 30 años de existencia, que se cumplen este domingo 5. La primera, dice, fue la de 1991. Y confía que ésta sea una oportunidad única para “transformar por completo la institución o para enterrar las siglas del PRD para siempre” y, con suerte, también su crisis financiera.
La debacle electoral dejó al partido sin registro en 10 entidades: Aguascalientes, Coahuila, Chihuahua, Jalisco, Querétaro, Sinaloa, Sonora, Nuevo León, Colima y Tamaulipas, y su representatividad legislativa menguó drásticamente, pues sólo tiene 10 diputados en San Lázaro y cinco escaños en el Senado.
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