BRUSELAS.– La primera amenaza apareció en las redes sociales el 17 de octubre último.
En la imagen, un terrorista encapuchado del Estado Islámico (EI), armado con un rifle de asalto AK-47, posa frente al logotipo del Mundial de Rusia 2018 y junto a una bomba que lleva pintada la bandera del grupo fundamentalista.
De fondo, un estadio de futbol difuso en un color rojo sangre; en el frente, un mensaje en ruso y en árabe que dice “espérenos”.
Desde entonces, el órgano propagandístico del grupo yihadista, Al Wafa, que opera desde Afganistán, no ha parado de difundir, hacia todo el mundo, imágenes intimidantes contra el torneo y sus organizadores, utilizando la red de mensajería codificada Telegram.
En abril pasado, la organización terrorista circuló la fotografía de un estadio repleto de…