En 1957 don Juan Reynoso, autodidacta, legendario violinista y músico guerrerense, recibió muy merecidamente el Premio Nacional de Ciencias y Artes. Un año antes, don Juan había sido invitado al Festival of American Fiddle Tunes de Port Townsend, Washington, EUA, en donde lo conoció el violinista estadunidense, este sí académico, Paul Anastasio, quien, según propia confesión, esperaba oír un rasgueo mal sonante cuando don Juan tocara su violín y, a cambio, lo que recibió fue una extraordinaria sorpresa al escuchar el virtuosismo del intérprete.
Maravillado, Anastasio decidió en ese momento conocer mucho, mucho más de la música calentana y sus intérpretes, para lo cual empezó a realizar frecuentes viajes a México, específicamente a la Cuenca del Río Balsas, hasta que mejor decidió asentarse aquí por algún tiempo.
Cuenta así el…
