Estados Unidos reveló su verdadero ser al elegir a Donald Trump –un predador ignorante, mendaz y matón, un racista que odia y teme a los latinos, a los musulmanes y a las mujeres, un hombre que no cree que el planeta esté en peligro de colapsar por razones climáticas y que va a aumentar la aflicción y desventura de los habitantes más necesitados de su país y del mundo entero.
Estoy, como tantos estadunidenses y tantos más en el mundo, estupefacto, pasmado, enfermo de asco.
Y, sin embargo, si miro en el espejo y espejismo de mi vida, no debería sentir sorpresa alguna ante este desenlace apocalíptico.
Cuando, con mi mujer y nuestra familia, llegamos a Estados Unidos en 1980, no abrigábamos ilusiones acerca de este país que, después de…