que, al final, llega un momento en vacaciones en el que ya necesito volver a casa y reconciliarme con mi paisaje habitual, ese que me aporta seguridad y me centra. Así funcionamos, después de unos días en los que todo es necesariamente diferente, añoramos la rutina del entorno, nuestros objetos cotidianos, olores familiares, espacios cercanos… Seguro que habéis experimentado esa sensación de abrir la puerta de casa, soltar las maletas y mirarlo todo con la reconfortante sensación de pertenencia. Y qué decir de la cama… el mueble que muchos nos llevaríamos de viaje (la almohada, seguro, que acompaña a más de uno). Para que este reencuentro sea aún más feliz, echa un vistazo a nuestra sección Claves Dormitorios y pasa revista a textiles, muebles, complementos… ¡Estoy segura de que vamos…
