Al igual que Stephen King, Joe Hill, hijo de este y también escritor de terror, utilizó un vehículo en una de sus obras, un Rolls Royce negro con matrícula NOS4A2 (la misma que da título a la novela, y que significa “Nosferatu”), como componente terrorífico, donde, desde 1938, su propietario invita a niños a que le acompañen a Christmasland, un lugar de diversión eterna, pero a los que, en realidad, secuestra para alimentarse de su vitalidad.
Una leyenda similar recorrió la antigua Unión Soviética, Polonia y Mongolia durante la década de loa ños 60 y 70.
Se cuenta que una limusina negra Volga, con cortinajes blancos, estaba relacionada con el secuestro de niños que jamás regresaban, a no ser que fuera como cadáveres.
El destino de estos nadie lo sabe: experimentos en…
