Carsten Höller, reconocido por sus instalaciones alucinantes, es entomólogo y doctorado en ciencias agrícolas, especializado en la comunicación olfativa de los insectos. Su campo de experiencia, poco común en un artista, le permite buscar un resultado más profundo en sus espectadores. Höller lleva al límite las sensaciones inducidas, alterando los estados físicos y psicológicos de sus espectadores y convirtiéndolos, de esta manera, en un elemento esencial de su propuesta artística.
Para el artista y científico, el museo es una especie de laboratorio, donde puede explorar y experimentar los estados de percepción, como un lugar de acción y participación. El fin de su trabajo, según el propio Höller, es promover un tipo de entendimiento sobre nosotros mismos, que podría sernos útil si queremos sobrevivir en este planeta.
Al llegar al museo,…
