Si de familias estamos hablando, una vez más Bradley Cooper —nominado tres años consecutivos, aunque aún se le resiste el «tío Óscar— volvió a compartir patio de butacas con su simpática madre, Gloria Campano, como hizo en 2013, y no con su espectacular novia, Suki Waterhouse. Durante muchos años, un clásico de los Óscar era ver al gran Clint Eastwood con su anciana madre. Este año, el cineasta, de ochenta y cuatro años, y director de «El francotirador», llegó acompañado por su novia, treinta años más joven que él, y exempleada del hotel Mission Ranch Hotel, de Carmel (California), establecimiento que Clint Eastwood adquirió en 1986. De la generación de Eastwood es Bruce Dern, el padre de Laura Dern, nominada este año por «Alma Salvaje». Padre e hija caminaron cómplices…