DESDE que Isabel Pantoja hiciera su última aparición estelar, en el concierto que ofreció, el pasado mes de julio, en Murcia, poco o nada se ha sabido con certeza de su día a día, de su estado de ánimo o de si realmente está encerrada en «Cantora», aunque, según fuentes cercanas a la cantante, la mayor parte del tiempo sí lo pasa en su finca, donde se siente segura y alejada de las miradas críticas, a la espera de celebrar sus tres próximos conciertos, en Miami, Puerto Rico y Bilbao. Hace unos días, sin embargo, Isabel era fotografiada en una de sus facetas más desconocidas, la de suegra y abuela. Isa-bel, mujer en la que prima el afán por la discreción, especialmente en lo que respecta a su vida familiar,…
