El Pontífice descendió sonriendo de la aeronave, sabiendo que, más allá del protocolo, en su visita iba a primar la calidez de los mexicanos, quienes daban por séptima vez en su historia la bienvenida a un sucesor de San Pedro MISIÓN cumplida, corazones tocados por el mensaje cargado de esperanza del Papa Francisco, el Pontífice que ha traído a México, y ha exportado al mundo, un soplo de aire fresco y el espíritu noble de quien se acerca a los niños, a los ancianos, a quien lo necesita más, con los brazos abiertos. «Francisco, hermano, ya eres mexicano», gritaban los fieles desde que aterrizó en México. Y Francisco descendió del avión de Alitalia mostrando, sin palabras, quién era y qué mensaje quería transmitir desde el Hangar Presidencial del Aeropuerto Internacional…