Hace unos años, cuando Nintendo Switch empezó a venderse como rosquillas, solté una de mis arengas de abuelo, agitando el bastón en alto, sobre la dificultad que tienen las tiendas digitales para exponer todo el catálogo y dar visibilidad a aquellos juegos que merecen la pena. Sí, sé que eso de que "merecen la pena" es muy subjetivo, pero todos sabemos que hay juegos especiales, únicos, que pasan bajo el radar de una gran mayoría, y que, por originalidad, calidad técnica, planteamientos jugables o una mezcla de todo ello, merecen más atención de la que reciben, tanto de los medios como de los usuarios. Sobra decir que, dos años después, la cosa no ha mejorado: diría que ha empeorado.
El volumen de títulos que hay ya disponible en la eShop…
