Animada por la solvencia en su funcionamiento pero, sobre todo, por la reducción en costes de personal, la iniciativa de aviones pilotados por inteligencia artificial no es ciencia ficción. Aunque muchas fases del vuelo se apoyan ya en sistemas 100% automáticos, la posibilidad de que una IA asuma el control total está cada vez más cerca. Capaz de procesar grandes volúmenes de datos, anticipar el clima, optimizar rutas y reaccionar ante imprevistos, la IA, además, no se cansa ni se distrae. Actualmente, se investiga un modelo mixto, con un único piloto humano acompañado por una IA como copiloto, paso previo hacia la automatización completa. Sin embargo, el mayor reto no es técnico, sino emocional. Aunque, según distintos informes, numerosos accidentes se deben a errores humanos, otros estudios apuntan que la…
