Corría 1991 cuando Escobar decidió entregarse a la justicia colombiana a fin de evitar su extradición a los EEUU, tras dejar una escalofriante reguero de secuestros y asesinatos. Puesto que era imposible, debido a su alta peligrosidad, internarlo en una de las cárceles del país, Escobar se hizo construir un espacio propio en un edificio que fuera, ironías del destino, un centro de rehabilitación para drogodependientes. Allí se construyó un helipuerto, canchas deportivas, búnkeres, gimnasio… y había grifos de oro, jacuzzi y obras de arte. Fue conocida como “La Catedral”, y, con la muerte del narco, comenzó la leyenda: la de apariciones de personas que, cuentan, fueron asesinadas por orden de Escobar en el interior de aquella cárcel de lujo. Los terrenos estuvieron deshabilitados hasta que fueron entregados en comodato…
