Estas mutilaciones, muchas veces, se producen de manera “exquisita”, con seccionamientos y cortes limpios, con la perfección de un cirujano. En bastantes ocasiones más, el ganado aparece totalmente desangrado o, mejor dicho, sin una gota de sangre en su interior, ni restos de dicho fluido en el exterior, por el suelo o alrededores. La sangre de las reses parece haber sido “succionada”, supuestamente a través de unos pequeños orificios –uno o dos– que suelen aparecer en los cadáveres, practicados al ganado de forma totalmente limpia, sin ningún signo de violencia. En algunos lugares, estas matanzas vienen siendo relacionadas con la figura de un escurridizo ser, ya célebre, bautizado en su día como “el chupacabras”, muy célebre en Latinoamérica. En España, la mayoría de estos casos ocurrieron en Galicia, País Vasco,…